Hogar Alto de los Leones – Auxilio Social – Ciudad Lineal

miércoles, 23 de febrero de 2011

1908 Arturo Soria construye Villa Rubín.


Villa Rubín fue uno de los edificios más altos de la Ciudad Lineal. Debido a su situación, justo frente al futuro Parque de Diversiones [1] y al velódromo (los principales focos de visita en la Ciudad Lineal), fue cuidada con todo detalle su construcción; siendo la mejor muestra del poder de la Compañía Madrileña de Urbanización de don Arturo Soria.


En las dos fotos anteriores, tomadas durante la Fiesta del Árbol de 1906, podemos apreciar como se encontraba la construcción de Villa Rubín.

Foto tomada en 1908 durante la Fiesta del Árbol, recién acabada su construcción. A la izquierda podemos ver Villa Guitart.
Don Arturo Soria saliendo con su hijo de Villa Rubín, hacía 1911.


Año 1915

Don Arturo Soria con sus nietos en el patio de Villa Rubín. Año 1912. Foto de: Emilio Keller Soria, Archivo Fotográfico CAM.
Año 1912. Foto de: Emilio Keller Soria, Archivo Fotográfico CAM.
En la primera foto, de las dos anteriores, podemos ver a don Arturo Soria con sus hijos paseando por Villa Rubín. En la siguiente, cedida por Blanca Galindo Acto, vemos el cenador que se está a la izquierda en la primera foto, es decir, el cenador de Villa Rubín. En primer termino, y a la derecha, don Arturo Soria con su esposa doña Julia Hernández Rubín a su diestra. Al fondo don Evaristo de la Riva González, ingeniero de obras públicas, junto con toda su familia. Don Evaristo fue el tatarabuelo de Blanca Galindo Acto (muy agradecidos a Blanca por su colaboración). Nos parece destacable la esfera-espejo que pendía del centro del cenador, pensamos que pudiera ser para ahuyentar a los pájaros..... cualquier información de su utilidad será bienvenida.

1920 Muere don Arturo Soria.

 Foto publicada en 1926 por la Revista de la Ciudad Lineal, aunque al no estar hecha la ampliación posiblemente sea tomará entre 1908 y 1910.
1925 Subasta de los enseres y el ajuar de Villa Rubín; todo puesto a la venta, incluso los cuadros y los muebles.

Anuncio aparecido en el diario ABC el 29 de Agosto de 1925.

En Febrero de 1926 Villa Rubín es comprada por don Francisco de Borja Patiño y Mesa, hijo del Marqués de Castelar y de la hija del Marqués de Villafiel. Hombre emprendedor, dedicó sus esfuerzos a mejorar la agricultura y la ganadería, intentando abaratar el precio de los productos, planteándose la eliminación de los intermediarios para su venta.

Es así como en 1927 compra tres lotes de terreno más colindantes a la finca, justo en la esquina de la calle Arturo Soria y Gregorio Benítez, y construye un almacén tienda modélico para aquel entonces (sobre todo por los aislamientos empleados), para la venta al por mayor y al por menor de productos alimenticios.

La revista La Ciudad Lineal describía así la integración del almacén en la finca: “Interiormente va el edificio dividido en tres grandes naves paralelas, todas ellas con salida a la mencionada calle de Gregorio Benítez y va cubierto por una terraza que, por la situación especial del terreno, queda al nivel del jardín mismo sirviendo ésta de prolongación y de esparcimiento (se refiere a la finca de Villa Rubín)”.

Todos los negocios de Patiño y Mesa se llamaban Ceres, por ser la diosa romana de la agricultura y la fecundidad. Incluso montó una vaquería (ver texto posterior), que causó bastantes problemas a los vecinos por sus olores. También hay alguna referencia al Bar Ceres.

La estructura de la tienda-almacén Ceres la podemos observar todavía hoy; eso sí, con una fachada irreconocible y una planta más.

1932 La villa se pone a la venta en los diarios La Libertad y ABC por 50.000 duros. Está modificada: a cambio del rejado le han puesto una terraza enorme. Las persianas ahora son más bonitas, plegables y de color verde claro. Pero sobre todo, ya no se llama Rubín, sino Villa Ceres. Sin embargo, esta nueva venta en 1932 no creo que llegara a efectuarse, pues al terminar la guerra continuaba con el mismo nombre (Villa Ceres) y la misma estructura.

1939 Villa Ceres pasa a poder de Auxilio Social, que le pone el nombre de Hogar Villa Ceres, que es como la llamábamos cuando llegué yo en verano de 1940 [2]. No hay que ser un lince para adivinar que se incautaron de esa finca "sin dueño", como del resto de los hogares que de pronto pasaron a poder de Auxilio Social a raíz de la terminación de la guerra. Hay quien dice que el Auxilio Social los compró, precisamente en una época en que el Auxilio Social no tenía un duro, como confirma el informe de 06 de Julio de 1939, en que una de las autoridades denuncia "el estado desolador de pobreza en que se encontraba el Auxilio Social". Otros dicen que fueron las órdenes religiosas quienes los donaron. Aquí hay que decir lo siguiente: Nunca fue la Iglesia amiga de regalar nada, y en particular las monjas, eso de regalar fincas, vamos, eso, ni en sueños. Dionisio Ridruejo en ”Casi unas memorias”, pág. 83, refiriéndose al Auxilio Social: " ..cuando aún había bonitos chalets que expropiar...". El Hotel Guitart, que nosotros llamábamos "Casa de los Mineros", junto a Alto de los Leones, también fue incautado, pero no por el Auxilio Social; sino por Falange, que hizo de él una escuela de capacitación laboral (la primera tanda fueron mineros).

Las nuevas aulas construidas en el esquinazo de Gregorio Benito.

Noticia del diario ABC sobre la inauguración. 31 octubre 1940.

En el tejadillo de la terraza ponía Villa Ceres, y así la seguimos llamando durante dos o tres años los niños que allí estábamos "acogidos". El nombre de Rubín no lo conocíamos ni de oídas; se había esfumado por completo en las dos últimas décadas.


1941 Traslado de todos a Galaroza, Huelva, durante los meses de verano, pues Alto de los Leones -como se llamaba oficialmente- iba a ser reformado una vez más. Se construyen porches por doquier, al estilo andaluz, sin que posteriormente tuvieran utilidad ni uso alguno. Se derriba la casa de los guardeses y él se alista a la División Azul. Se construye el pabellón del personal.

Proyecto para el Hogar Alto de los Leones – Revista Arquitectura 1942.


1943 El edificio de la esquina, dentro del jardín de Rubín, había sido un almacén de alimentos, luego una vaquería y al final, las clases de Ceres. Tenía una terraza, donde jugábamos. Se reedifica, pero ahora de dos plantas y sin terraza. Al mismo tiempo, el Delegado Nacional tuvo la nefasta idea de empedrar el patio de juegos, no dejando ni un palmo de tierra sin cubrir de cemento y de cantos rodados, obligando a que desaparecieran para siempre aquellos juegos propios de chicos que sólo se pueden jugar en terreno de tierra: Dola, bolas, peón, tona, lima (robaterrenos), chapas, etc. Se construye también una especie de monumento "sui generis": El mástil, lugar harto simbólico y cabreante. Era algo así como un kiosco, voluminoso y elevado, en el que se izaba y arriaba la bandera diariamente. De cara al espectador había como otro kiosco extra, diminuto y de duro granito, en el que en la parte superior un león de arenilla estaba tumbado a la bartola, y más arriba que él, dominándolo todo, el águila de glorias imperiales...

El león en la actualidad.

La antigua piscina del hogar. Posteriormente fue dotada de elementos de seguridad para evitar accidentes.

Pin del Hogar. Fue presentado el día 22 de Abril de 1945. 

1944 Se llevan a los niños a un campamento de verano para que no estorben a los albañiles mientras trabajan. El hogar se renueva por completo -no se reedifica, como dicen en una foto-, dándole un estilo andaluz vistoso, pero muy poco práctico. Se cambia la fachada, y el tejadillo en arco de la terraza se substituye por otro rectangular, y ya no es hogar infantil, sino hogar escolar. Se desmontan las bonitas rejas de las ventanas de Villa Ceres, poniendo en su lugar otras muy feas con dos cruces en las esquinas superiores, que años más tarde algún severo ateo ha mutilado, cortando de cada cruz el brazo horizontal, no dejando más que la barra vertical (véase foto moderna). La fachada se enjalbegaba todos los años, lo que le daba un aire elegante, en comparación con el feo color crema actual impuesto por el Ayuntamiento a partir de 1972. Los antiguos balcones de fina forja se quitaron, poniendo en su lugar ese dechado de fealdad moderna. Las puertas se hicieron correderas, etc. Después de tantas obras durante tantos años (era el hobby de un irresponsable responsable), Alto de los Leones se convirtió en: el hogar modelo y pinturero por excelencia que había que enseñar a todo el mundo. Pero eran los niños los que sabían mejor que nadie lo que hacía falta: Una calefacción, para que en invierno no siguiéramos pensando que el hogar estaba en Siberia; una sala de juegos donde guarecerse en caso de lluvia y algunos juegos, por ejemplo parchís y damas; un patio amplio, de tierra, donde poder desplegar la imaginación -terreno había de sobra, pero era “coto vedado”-, en lugar de esa jaula de hormigón, que era el patio de recreo. Y sobraba algún que otro cuarto de baño que nadie usaba, incluso con bidet, objeto de nombre y uso desconocidos, y del que si preguntábamos qué era eso, las maestras nos respondían que un lavapies...

A la izquierda el Hogar de los Altos de los Leones, justo enfrente de los Estudios Cinematográficos CEA. Año 1944.

Un dormitorio del hogar. En esta habitación, en el módulo central derecha, durmió Francisco Fernández. La ventana del fondo daba al hotel Guitart. Aunque no se ve, en la parte izquierda del dormitorio había ventanas que daban al patio central empedrado.

1945 Con la pérdida de la Guerra Mundial por parte de Alemania, cesó también el afán desenfrenado del Delegado Nacional por las obras en el edificio, el cual ha mantenido hasta hoy la forma que a la sazón tenía.

Plano parcelario de principio de los años sesenta del siglo pasado (Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid).

La villa en la actualidad, cuyo nombre es Residencia para menores Manzanares. Foto: COAM.

Otra foto actual. Fuente: Ricardo Ricote.
En 1975 pasó a depender de la Diputación provincial, y posteriormente de la Comuniad de Madrid. En la actualidad es el internado: Residencia para menores Manzanares, integrado en el Instituto Madrileño del Menor y la Familia de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid.

-.-.-
P.D.
Hay un hecho curioso que no se puede apreciar en ninguna foto. Villa Rubín, tal como la construyó Arturo Soria carecía de algo que se hizo posteriormente: Una ampliación de la planta baja, pero sólo por la parte derecha, vista de frente. Era una nave que alcanzaba hasta el primer piso, coronándolo con una terraza. La anchura correspondía a medio comedor, es decir, una ventana. A lo largo tenía tres ventanas. Era la sala de juegos, en la que nunca llegamos a jugar, pues la tenía "ocupada" la dirección. La ampliación ya estaba hecha cuando el edificio se llamaba Villa Ceres.

Autor: Ernesto Fernández – Wiesbaden (Alemania)
Imágenes: Ernesto Fernández, revista La Ciudad Lineal y guías de la CMU.
Comentarios: Ricardo Márquez (en azul).

En este blog también colabora José Manuel Seseña.

Notas:
[1] Desde finales de 1902 ya estaba prevista la construcción en la manzana de enfrente el Parque de Diversiones.
[2] Con este nombre aparece en el Anuario Social de España de 1941, pág. 113.

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El tranvía de la calle Olid

sábado, 12 de febrero de 2011

Recientemente unas obras en la calle Olid han descubierto un trozo de carril tranviario. El trazado estuvo poco tiempo en servicio y como dejó de funcionar hace casi setenta años resulta desconocido para sus vecinos. Vamos a hablar algo de su historia.

Plano tranviario de 1923.

El 7 de Septiembre de 1932 se inauguró con presencia del Alcalde de Madrid el trazado tranviario de la línea de Vallehermoso, que atravesaba este barrio uniendo la zona de Quevedo y la Plaza de la Moncloa. El acto desató la ilusión de los vecinos, algo similar a lo que ocurre hoy cuando se pone en servicio una nueva estación de metro, sin embargo el júbilo con que fue acogida no estuvo acompañado del resultado económico que se esperaba de ella.

A la nueva línea se le asignó el número 46 con el itinerario Moncloa-Cibeles y la tarifa que se estableció al inicio fue quince céntimos para cualquier distancia, careciendo de tramos intermedios como los existentes en otras líneas.

El sentido Cibeles, que era el que pasaba por la calle Olid, era: Fernando el Católico, Galileo, Rodríguez San Pedro, Jerónimo de la Quintana, Olid, Palafox y Plaza de Olavide.

Plano tranviario de 1940.

Entre la Plaza de Olavide y Cibeles, los dos sentidos iban por la misma calle: Trafalgar, Francisco de Rojas, Mejía Lequerica, Fernando VI, Plaza de las Salesas, Bárbara de Braganza y Paseo de Recoletos.

El sentido Moncloa a partir de la Plaza de Olavide era: Trafalgar, General Álvarez de Castro, Feijoó y Fernández de los Ríos.

Como consecuencia de la Guerra Civil desaparece la línea 46 el 18 de Noviembre de 1936, y los carriles de la calle Olid dejan de tener servicio tranviario al público, pues quedó como enlace de servicio de la Estación de Vallehermoso mientras pudo ser utilizada.


El 16 de Septiembre de 1939 se restablece con el mismo recorrido e itinerario que tenía anteriormente. Pero la duración es efímera puesto que es suspendida el 25 de Noviembre de 1939 para acometer obras en la Plaza de la Moncloa, y el trazado de Olid queda sin servicio al público.

El 26 de Marzo de 1940 se restablece nuevamente la línea 46 con iguales características a las anteriores y los carriles de Olid vuelven a tener servicio público.

El 20 de Marzo de 1942, sin haber cumplido diez años a los que hay deducir el periodo sin servicio de la Guerra Civil, se abandona el trazado por Olid desde Fernando el Católico hasta la Plaza de Olavide, a excepción de un pequeño tramo en Rodríguez San Pedro que sigue siendo utilizado por el material de Vías y Obras de la Estación de Vallehermoso. El motivo es el cambio de dirección de las calles de Fernando el Católico y Fernández de los Ríos que implica también el abandono del trazado en el sentido Moncloa, aunque correrá mejor suerte porque años después será rehabilitado (1). La modificación en esta fecha del itinerario de la línea 46 hace que tanto el de ida como el de vuelta pasen por la Glorieta de Quevedo.


Después de abandonarse el trazado por la calle Olid, la línea 46 aún funcionó unos años mas, pero eso ya es otra historia.


El material que prestó servicio en la línea 46 hasta su supresión definitiva fue Charleroi de las series II a V. Fue la única línea que circuló por la calle Olid (2).
-.-.-

Agradecimientos:
A El Ángel de Olavide por las dos fotos de los carriles tranviarios.

Autor José Manuel Seseña
En el blog Historias Matritenses también colaboran Ángel Caldito y Ricardo Márquez.

Notas:
(1) Hay que hacer notar que las calles Fernando el Católico y Fernández de los Ríos llegaron a tener varios cambios de sentidos tranviarios, cuyo detalle excede de los límites del tema.
(2) La documentación procede mayoritariamente del archivo de D. Carlos López Bustos (q.e.p.d.).

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Como llegar a trabajar en el mundo del cine y no morir en el intento

domingo, 6 de febrero de 2011

Lo primero que quiero decir es que no había que morir de ningún modo para trabajar en este mundillo de locos, uno podía ser mujer u hombre, podía tener ideas políticas, las que fueran, y también podías ir a misa o no, nadie te preguntaba, lo que si era importante es ser muy trabajador, no tener tiempo para ponerte enfermo (pues nadie te puede sustituir, los puestos son contados y cada uno hace un trabajo especifico), y desde luego no ser idiota. Lo difícil no es llegar, lo complicado es mantenerse.

Estudios Cea. Julio Peña, montador, y nosotros ,sus ayudantes. Año 1960, película "El hombre que perdió el tren", de Leon Klimosvky.

Yo colgué mis estudios a los 16 años, no quería seguir. En aquella época (finales de los cincuenta), era normal que los padres de los que vivíamos cerca de los estudios CEA trabajaran allí (1). Mi padre creo que empezó en los estudios en el año 36, como dibujante y en lo que se llamaba entonces decoración. Se casó y ... a vivir en Ciudad Lineal y de paso a nacer nosotras, mi hermana, tres años antes que yo, en un chalet que estaba en Pilar o Angelita Cavero, y una servidora en “La isla de Gaby”(2).

Montaje en los estudios CEA, 1962.

Antes de decidir que no quería estudiar, yo llevaba un tiempo diciendo que quería trabajar montando películas, la verdad que no tenía mucha idea de lo que esto significaba, pero ya entonces tenía una prima mayor que era ayudante de montaje, mi hermana acababa de comenzar su aprendizaje también, y yo... ¡no iba a ser menos!. Mi padre, había hablado con amigos montadores para que nos acogieran como aprendizas a todas nosotras. Yo fui la última en llegar pues era la mas pequeña, pero cada una en su momento fue admitida por amistad y empezando desde abajo, sin cobrar nada, y desde luego agradeciendo de que nos dejaran “mirar”.

Montadores: José Antonio Rojo y Rosy Salgado, en los Estudios Cea.

Había algunas cosas que teníamos que estar dispuestas/os a renunciar, y es lo siguiente: Vacaciones: ¿Qué es eso?. Horas extras: ¿Queeee?. Cobrar algo llamado “paro”: ¿Queeeeee?. Y desde luego...olvidarse de la vida social. Cuando estabas en una “peli” era algo parecido a entrar en un club donde la vida se resumía a estar dispuesta a trabajar en cualquier momento (noches, domingos y festivos), y en cualquier lugar (desierto, montaña mar, etc...).

Sevilla Films, año 1957. Decorado de Los quince misterios del Rosario, que representa un trozo de Jerusalén .

Yo estuve sin cobrar un duro cerca de un año, y cuando mi ayuda se consideró que podía tener algún valor, el montador con el que yo aprendía me empezó a pagar 75 pesetas a la semana. Recuerdo la alegría que me dio aquel dinero. Lo guardé en un pañuelo al que le hice cuatro nudos y me lo escondí para que no me robaran“mi tesoro” en el tranvía que me llevaba de vuelta a casa. Yo en aquel momento estaba en los Estudios Chamartin y tenía que regresar a la parada 4 donde vivía. La peli que hacíamos era “Un ángel pasó por Brooklyn”, de Ladislao Vajda y el niño Pablito Calvo. Siempre pensé que aquel mi primer sueldo me lo dieron mas que nada porque Julio Peña (montador), era muy amigo de papá, pues yo entonces no sabía nada de nada. Eso sí, siempre estaba dispuesta a ayudar recogiendo recortes de la película o poniendo numeritos en el margen de esta para luego clasificarlos y poder encontrar los trozos que se desechaban por si en algún momento se decidía que había que utilizarlos.

Estudios Moro, año 1970. Con Kirk Douglas y el director Kevin Billington en el set, mi moviola y yo. Película: "The light of the end of the world".

Nunca hubo ningún tipo de discriminación por ser mujer, por otro lado en esta disciplina por lo general éramos mas mujeres que hombres, yo tengo mi teoría del porqué... En mi caso desde luego mi padre nunca hubiera hablado con nadie para que aprendiéramos otras cosas que no fueran montaje, donde al estar en lugares bastante separados de los platós, no teníamos tanto contacto con el resto del equipo. Es decir: maquillaje, peluquería, secretaria de rodaje (las llamadas scripts o continuity girls), secretaria de producción, o actriz, todas estas disciplinas estaban vedadas para mi familia femenina. La masculina (aparte de mi padre) un primo era cámara , otro técnico de sonido, otro doblador... Para estos trabajos había que tratar a gentes que tenían “unas libertades” diferentes al común de los mortales, y el trabajar en los platós de cine directamente y también salir de exteriores...pues podía ser ligeramente ¿nocivo?. Estoy convencida que a los ojos de mi padre en estos posibles empleos acechaban múltiples peligros para las chicas.

Estudios Moro, año 1971. Montaje de "Man in the wilderness".

Aún recuerdo la primera vez que tuve que irme a Almería con una peli americana (ellos, si llevaban a los de montaje de exteriores). Mi padre me dejó en el aeropuerto de Barajas y me dijo: “Esta es la única vez que sales de exteriores, olvídate de hacer cine con los americanos”. No fue así, a partir de entonces y dada la grata experiencia que suponía salir de casa, respirar aire fresco, cobrar dietas magnificas, conocer otras gentes y sobre todo “aprender de los grandes del cine”, me impulsaron a coger todas las películas que me ofrecían de habla inglesa, y tantas veces volví a Almería que fue allí, en un western, donde conocí al ingles Colin Arthur que mas tarde sería mi marido.

Almería montando "Conan el bárbaro" en los bajos del hotel Almerimar, donde estuvimos ubicados durante mas de dos meses con nuestras moviolas y demás parafernalia.

Con él, después de muchos años, me incorporé (siempre aprendiendo desde abajo) a su mundo de los efectos especiales de maquillaje y criaturas fantásticas. Este territorio en el mundo del cine es todavía mas fascinante, si cabe, que el de montaje, por ello no me costó trabajo cambiar. Pero eso... como decíamos en “La historia Interminable”, ... es otra historia.
-.-.-

Autora: Maria Luisa Pino.
En este blog colaboran: Angel Caldito, José Manuel Seseña y Ricardo Márquez.

Notas:
1 La Ciudad Lineal seguía siendo considerado un lugar para vacaciones y fines de semana. Las únicas industrias que se podían considerar como tales eran la Cea y Femsa en la García Noblejas. Muy pronto crecerían muchas industrias junto a la avenida de América y Garcia Noblejas.
2 Antes a este chalet se le llamaba “La casa de cristal” pues en el segundo piso tenía una cristalera muy grande, no sé si para tomar el sol.

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